sábado, 17 de febrero de 2018

Las cartas de Napoleón a Paulina 4º A 2017-18

Bueno. Seguro que os costó tiempo poneros en el papel de Napoleón y realizar la actividad, porque a mi también me ha costado leerlas y corregirlas. Unos habéis adaptado textos ya escritos en internet, otros en el libro y otros los habéis elaborado completamente. Aquí os pongo varias de esas cartas sin anotar qué compañero o compañera lo ha realizado. Vais a elegir vosotros el texto que más os guste, para dotarlo con el premio del "Napoleón digital de 4º A". Los textos los coloco tal y como me los mandaron así que están sin corregir.
Enviad vuestro voto y opinión a través del comentario de la página. Os lo valoraré a todos. Saludos

Texto 1


Querida Paulina:



Ya hace un mes que paso mis días en esta isla perdida en el océano, sin ocupación ni libertad. Mis sueños de cambiar Europa han fracasado. Pero no es el fracaso lo peor, lo que me mata es la inactividad. Para combatirla y que la Historia me recuerde, he empezado a dictar mis memorias al asistente que el gobierno inglés ha puesto a mi servicio. Ayer mismo recordaba cuando conocí a Josefina por casualidad, ya que me la presentaron y yo hasta entonces no me había fijado en ella, recuerdo que aún era soldado y ella acababa de enviudar. Decidimos casarnos y todo era perfecto, teníamos varias cosas en común los dos éramos isleños, teníamos un pasado familiar similar (habíamos estado casados, teníamos varios hijos...) Solo había una cosa que fallaba, el amor, ya que descubrí que Josefina escribió a un amigo suyo que no estaba enamorada de mi… Ya teníamos fecha para la boda (9/3/1796) y aunque todos le decían que no se casase conmigo porque además de que no estaba enamorada yo no tenía dinero, y ese matrimonio no tenía futuro, ella como siempre no hizo caso; pero me di cuenta tarde de que mi boda fue un gran error ya que nunca mostró cariño ni afecto hacia mí, y yo sin embargo lo creí mientras duró; ahora, al tener tanto tiempo en esta isla, veo que solo lo hizo para lavar su imagen (ya que a su marido lo mataron en la guillotina) y sacar adelante a sus dos hijos (Eugenio y Hortensia).

Recuerdo perfectamente que yo, aun enamorado, fui a Italia dos días después de mi matrimonio para liderar el ejército Francés; yo no quería ir pero no podía renunciar a mi trabajo, el caso es que durante este periodo de tiempo le escribí muchas cartas de amor. Al regresar aún recuerdo ese trágico dolor que sentí al enterarme que me había sido infiel… Una vez más te doy las gracias, hermana, por apoyarme como lo hiciste.

Después de esta desagradable noticia la dejé, expulsándola de la casa; recuerdo lo duros que fueron esos días separados en los que descubrí el desamor en el que había vivido tantos años…

Al cabo de un tiempo se dio cuenta de su error, recuerdo que tú me decías que no volviera a aceptarla en casa, pero lo hice; entonces esta historia cambió por completo, yo ya no estaba enamorado y ella si… Por eso le fui infiel, pero ella ya lo sabía y la bverdad que después de pensarlo tanto , en este lugar en el cual me mata el aburrimiento, no encuentro aún explicación lógica, por la cual seguíamos juntos, ella decía que no quería romper el matrimonio…

Cuando me coroné emperador en el 1804 conocí a Pauline Bellisie Foures, con quien empecé una relación; recuerdo que tú, querida hermana, me decías que Josefina se lo había buscado ya que me había roto el corazón. Después me separaré definitivamente de Josefina y fui desterrado a la isla Elba, ella fue a vivir al Castillo de Malmaison donde murió el 29/5/1814. Me enteré mientras estaba en la isla y a pesara de todo sentí lástima por ella.

Gracias por recibir mis cartas con tanto cariño y por contestarme tan rápido porque aquí en esta islita no tengo mucho que hacer, más que recordar aquellos momentos de mi vida que más me han marcado y compartirlos contigo.


Un saludo, Napoleón

Resultado de imagen de napoleon con Josefina
https://culturacolectiva.com/letras/las-cartas-de-amor-y-obsesion-de-napoleon-a-josefina/

http://de10.com.mx/top-10/2017/05/29/napoleon-y-josefina-una-historia-de-infidelidades-y-amor

http://www.masmasculino.com/revista-masculina/NAPOLEON-JOSEFINA.html

Texto 2


Querida Paulina:

Ya hace un mes que paso mis días en esta islita perdida en el océano, sin ocupación ni libertad. Mis sueños de cambiar Europa han fracasado. Pero no es el fracaso lo peor, lo que me mata es la inactividad. Para combatirla y que la Historia me recuerde, he empezado a dictar mis memorias al asistente que el gobierno inglés ha puesto a mi servicio. Ayer mismo recordaba la tarea que me mandó el Directorio con la misión de conquistar Egipto, era la segunda misión que me mandaban, después de la victoria que tuvimos contra las tropas austriacas. Egipto es país donde hacía un calor de perros! donde la expedición fue muy complicada por el calor y por la sed ya ni te cuento, pero bueno al menos con esto aprendí unas cuantas cosas que me sirvieron de mucho. Por ejemplo en la batalla de las pirámides, donde los mamelucos nos cerraron el paso, estaban muy bien posicionados y su caballería era mucho mayor que la nuestra, pero menos mal que acerté con las posiciones de mis tropas, eso sí tuve mucha suerte de que los mamelucos usaran armas más primitivas, que si no seríamos derrotados, no sé si fácilmente pero no creo que hubiéramos tenido oportunidad alguna. Aunque usaban armas peores se veía que los manejaban muy bien y eran magníficos jinetes, yo creo que de los mejores que he visto, pero finalmente conseguimos la victoria y muchos tuvieron que huir, así pudimos conseguir El Cairo y el bajo Egipto y para descansar nos instalamos en el palacio de Muhamad Bey, la verdad es que fue bastante cómoda.

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Por desgracia no pude completar la expedición por la gran derrota que tuvimos en la batalla del Nilo, que nos sorprendieron Nelson y sus tropas con navíos muy bien posicionados y así sobrepasaron nuestra línea para poder atacarnos, y nosotros no pudimos reaccionar por el viento que venía del norte, qué horror! me acuerdo que estuve muy desesperado. Por suerte, al ser derrotados por las tropas británicas, yo pude escapar con algunas de mis tropas en dos buques de línea y dos fragatas. Hasta allí no pude hacer nada más, fracasamos en la campaña de Siria, donde el Imperio Otomano hizo un pacto con los británicos! y si a eso le sumas la rabia que tenían los egipcios pues no se qué podíamos hacer. Cuando nos capturaron Abukir, ya dije que no teníamos nada que hacer así que decidí volver a Francia dejando el ejército a cargo a Kléber, donde el pobre no aguantó mucho y al final perdimos todo Egipto, pero pese a esto Kléber fue y será un gran general. Gracias a esta misión que me mandaron y la primera me dí cuenta de que tenía un gran talento como jefe militar y por eso pude llevar a Francia tal lejos. Pero hoy esto llega a su fin, estoy aquí, solo, sin nadie y no creo que pueda aguantar mucho más, así que te doy las gracias por haberme apoyado siempre y que te vaya bien hermana, espero que seas muy feliz.

Carta escrita por Napoleón Bonaparte.

PÁGINAS UTILIZADAS PARA LA CARTA:

https://www.biografiasyvidas.com/monografia/napoleon/batallas.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Campa%C3%B1a_napole%C3%B3nica_en_Egipto_y_Siria


Texto 3

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Querida Paulina:



Ya hace un mes que paso mis días en esta islita perdida en el océano, sin ocupación ni libertad. Mis sueños de cambiar Europa han fracasado. Pero no es el fracaso lo peor, lo que me mata es la inactividad. Para combatirla y que la Historia me recuerde, he empezado a dictar mis memorias al asistente que el gobierno inglés ha puesto a mi servicio. Ayer mismo recordaba mi gran y decepcionante derrota en la batalla de Leipzig halla por el 1813.

Aún recuerdo con rabia mi llegada a la isla italiana de Elba, entregada de parte de las potencias vencedoras hacía mi persona, tras la derrota. En mis pensamientos al llegar a la isla solo encontraba tristeza y remordimiento, al ver que había dejado atrás una de las mayores potencias mundiales como era Francia, y lo único que había conseguido era una pequeña isla italiana como es Elba. Como tu bien sabes, en esa batalla utilicé mis mejores estrategias pero no fueron suficientes.

El tiempo pasado en esa isla, fue mucho más agraciado gracias a las numerosas visitas de madre, y los numerosos cuidados que me ofrecía. También gracias a alguna visita de María Walewska. Recuerdo también el Tratado de Fontainebleau, donde se señalaba que yo, todos mis sucesores, descendientes y familiares renunciábamos a todo derecho de soberanía y dominación tanto sobre el Imperio francés y el reino de Italia como de cualquier otro país, si bien, mi esposa y yo conservaríamos nuestros títulos. Pese esta serie de acontecimientos, considerados más bien humillaciones, dado que yo he llegado a estar gobernando en lo más alto y pese a mis cuarenta y cinco años de edad, me sentía con fuerzas de volver a gobernar y capaz de hacer frente a Europa. Tú siempre has sabido que soy un hombre fuerte e incansable capaz de lograr lo que me propongo.

Tal como yo había previsto, la contracción del antiguo gran Imperio a solo el reino de la vieja Francia provocó un malestar añadido a los numerosos errores cometidos por los borbones, me dieron afortunadamente la oportunidad de volver a mi querida Francia. El 26 de febrero de 1815, aprovechando un descuido de la guardia francesa y británica, conseguí embarcar junto a 600 de mis hombres dirección a Francia. Desembarcamos el 1 de marzo, y poco a poco mi pequeña tropa fue creciendo hasta lograr un ejército. El 14 de marzo junto a 6.000 hombres, se unió a mí el mariscal francés Ney. Cinco días más tarde conseguí entrar en la capital, de donde Luis XVIII acababa de huir apresuradamente.

Me hice con el poder de París, mi retorno solo duro cien días, en junio de 1815 fui por segunda vez derrotado, esta vez en la batalla de Waterloo, mi última batalla hasta la fecha, y con cierta tristeza me temo que la última. Fui derrotado por los vigilantes Estados Europeos, ya que mi estrategia había vuelto a fracasar. Tanto tiempo en aquella isla, me había vuelto más pesimista y se notó a la hora de luchar. Nuevamente debía abdicar, me entregué a los Ingleses, ya que no me quedaba otra elección, me deportaron de nuevo a una isla, pero esta vez era diferente, no iba a gobernar, era un preso en una pequeña isla con todos mis sueños de prosperación arruinados y más débil que antes.

Me temo que tengo que despedirme Paulina, desde esta pequeña isla africana llamada Santa Elena, lo único que puedo hacer es recordar, mis momentos de gloria y los no tan gloriosos. No pretendo entristecerte con mis palabras, sigo teniendo la esperanza de salir algún día de esta endiablada isla en la que estoy preso y tener un último reencuentro. Espero que todo esté en orden por allí, y me alegraría recibir una respuesta tuya, contándome cómo estás y que está ocurriendo ahora en Europa

Recuerdos.

Napoleón Bonaparte 





Texto 4

Querida Paulina:

Ya hace un mes que paso mis días en esta islita perdida en el océano, sin ocupación ni libertad.

Mis sueños de cambiar Europa han fracasado. Pero no es el fracaso lo peor, lo que me mata es lo que quedará en la historia, que se hablará de mí, que será de mi nombre. ¿Cómo me recordarán? ¿Cómo aquel hombre que intentó hacer un cambio positivo o será la memoria de algún tirano? Pero bueno, nada más puedo hacer este hombre entre rejas.

Dejando atrás las duras batallas que he peleado sin duda la mayor guerra que he tenido es aquella que muchos hombres pelean, aquella a la que llaman amor. ¡Oh el amor! ¿Qué es eso? ¿Acaso existe? ¿Acaso no es una ilusión? ¿Un pacto entre dos personas o incluso más? ¡Ay de mí, que si existiera tal y como lo pintan en los cuentos de hadas haría lo posible por alcanzarlo! Más creo que tal amor carece de existencia pues la realidad es muy distinta. Ayer mimo recordaba y no dormí por recapacitar en mi propia realidad.

Yo sabía que perdería esta batalla, desde el principio empecé perdiendo con un conocimiento ciego que me negaba a ver más allá. Me advertisteis y a pesar de vuestras suplicas como en todos los demás aspectos me deje llevar por la ambición de poseer aquello que siempre supe que nunca fue mío, ni de nadie. ¡Oh! ¡Cuán cruel guerra me hubiese ahorrado si hubiese prestado atención a vuestras advertencias! ¡Ay de mí si tan solo te hubiese escuchado amada hermana!

Todavía recuerdo como empezó todo, con una simple búsqueda de aquella mujer que fuera digna y me otorgara en la sociedad un peso importante, alzándome muy alto. Aun estando prometida deje a Desirée por aquella ciudadana viuda, cualquiera a los ojos de los demás pero a mis ojos una hermosa criatura de tez blanca y sin aparentar sus 32 años, lucia mejor que cualquier joven cuyos adornos eran su carisma y determinación, o por lo menos eso deje que me dijeran hasta creérmelo. Pues a pesar de su belleza yo no prestaba atención hermana y tú lo sabes. Fueron mis oídos malditos que prestaron atención a voces ajenas que hablaban de una mujer digna con principios, aunque a mí lo que me hizo decantarme realmente fueron sus relaciones con el gobierno.

Bien recordare aquel 8 de germinal de 1796, cuando los planetas se alinearon y me concedieron en matrimonio a aquella frívola mujer, pues he aquí amada hermana, te juro, que después de casados ella hizo conmigo lo que con muchos hombres y caí perdidamente enamorado, y así se desencadenó aquel fuego que yo mismo avivaba cada día, carta tras carta incluso sabiendo que ella no era mía en mi ausencia.

Tal era mi amor a ella que yo mismo pedía disculpas cuando me acusaba de no amarla más. ¡Oh iluso de mí! Pidiendo yo mil de sus besos aunque estos me quemaran. Se convirtió en mi preocupación constante cada vez que me separaba de ella me llevaba conmigo un penoso sentimiento, mas, aun yo sin previo sentimiento alguno por nadie, conocí, por primera vez, ese sentimiento de amargura del que hablaban cuentos fantasiosos que nos contaban cuando éramos pequeños. ¡Ay de aquellos que infravaloran a las mujeres! Pues ya te digo yo, que esta mujer me derroto sin espada, sin arma alguna a excepción de sus propias manos.

¡Vil mujer! ¿Qué te costaba declarar tus verdaderas intenciones? Era un juego contante con mis reales sentimientos dejando por los suelos mi dignidad y otorgándome una vergüenza sin fin que yo mismo llevaba con gracia a cada guerra.

¡Ay cómo la amaba, cómo la adoraba! De manera absoluta te aseguro, con un espíritu arrebatado, del mismo hijo del Romanticismo mas exaltado.

Pero que calvario era aquel que yo me negaba a ver, tormentas llenas de infidelidades y engaños, de enfados y reconciliaciones y yo como un adolescente a punto de caer muerto de amor. Y sé que era tonto de mi parte, pero era para mí más valioso el amar que el ser amado, hasta que dejo de ser así.

Pero abrí los ojos, y benditos del ser divino que me los abrió y encontré un sentimiento más grande que el amor que yo le tenía, el odio.

Así es que retomé las riendas del juego, con no más motivación que la venganza. Y cuántas más conquistas yo tenía, más me alejaba de ella pues mi ambición ya no recaía más en ella, sino solo en el poder de cambiar nuestra Europa. Y fue como cambiamos papeles. Ahora era ella, la que se convirtió en una esposa llorosa y suplicante, no porque me amaba, pero a mí me bastaba.

Sé que me deje llevar, y estuvo mal, como en todos los aspectos de mi vida. Hermana yo no era así. Pero la vergüenza que yo llevaba y todo lo que había aguantado por ella me superó. Y aprendí todo de mi bellísima dama. Olvidé los valores que tenía un marido por no haber tenido mujer. Pero, ¿qué más podía yo hacer? Si en mi vida personal no llevaba las riendas, ¿qué podría hacer yo con Europa? Mas no podría hacer otra cosa que esconder el ser psicópata que me convertí tras la ideología democrática y burguesa.

Y aunque hubo mujeres después y con ella. Josefina a pesar de su frialdad y deslealtad siempre fue como una especie de amuleto para mí. Nunca más me mostré de otra manera con ella, a partir de ahí fui implacable y nunca me retracté de mis actos.

Como te digo hermana, este sufrimiento desencadenado por ambos lados; por conocidos suyos y míos, hizo que el día de hoy en mis últimos días incluso después de su muerte yo no la haya olvidado y jamás podré olvidarla, tal y como le dije a ella el día de su muerte en mi última carta a aquella peculiar mujer.

Mas hoy sé que en estos tiempos, el amor es un placer que ni reyes puede comprar. Sólo pequeños afortunados pueden poseer tal preciado tesoro durante esta vida. Mi realidad y la de mi Josefina era más bien supervivencia

Hermana mía, sé que esperabas que, probablemente en mi última carta, te dejara con mis últimos deseos o pensamientos sobre nuestra familia o sobre Europa, pero en mi cabeza ya solo vagan pensamientos sobre aquella mujer que un día amé y que otro día maltraté.

Solo puedo resignarme ante lo que me espera, como ella hizo.

Me despido mi hermosa Paulina, pidiéndote, aunque muy poco merecido, un favor. Que me recuerdes. Que me recuerdes por aquel hombre que un día fui, con buenas intenciones, un hombre digno, no por mi corrupto yo, pues cometí un error y no supe parar.

Adiós hermana, te deseo lo mejor y aún más.

Tu hermano.

Napoleón I Bonaparte


Información sacada de:

http://www.elcultural.com/noticias/letras/Napoleon-y-Josefina-Cartas-en-el-amor-y-en-la-guerra/6256

http://www.elcultural.com/noticias/letras/Napoleon-y-Josefina-la-pasion-temible-de-un-matrimonio-imperial/6264

https://es.wikipedia.org/wiki/Napole%C3%B3n_Bonaparte

https://es.wikipedia.org/wiki/Josefina_de_Beauharnais

20 comentarios:

  1. Sergio Domínguez:
    La carta número 3 en mi punto de vista es la más adecuada para el primer puesto, ya que el contenido es extenso y se explica de una forma clara, por lo que se hace amena a la hora de la lectura. También me gusta el contenido multimedia, es un buen detalle.

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  2. Nekane Pérez:
    También creo que el texto número tres es el más adecuado para el primer puesto. A pesar de que hay igual demasiados temas tratados en vez de centrarse solo en uno, está muy bien redactado.

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  3. Para mi la carta número 1 debe de ser la ganadora, es la que está mejor redactada

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  4. A mí la que más me convence es la 3 porque según mi punto de vista es la más equilibrada en sentido de los puntos que nos pedistes (creatividad y contexto histórico).

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  5. Sarha Leoz:
    Yo pienso que la mejor es la 3,ya que creo que es la más completa en cuanto a creatividad y contexto histórico

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  6. En mi opinión la carta nº3 se merece el puesto dado que junta el dolor que siente por alejarse de su tierra con la llegada a Elba y la memoria de un imperio francés.

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  7. Iñaki Gómez:
    En mi opinión la carta nº 2 se merece el mejor puesto, pues posee una muy buena mezcla de sencillez, cercanía e información. Además la carta está bien recitada, y esto y su duración hace muy sencilla su lectura, pese a algún pequeño fallo.

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  8. Nuria Eraso:
    En mi opinión la carta nº 3 es la más adecuada para quedar en primer lugar ya que ha sabido juntar muy bien la información histórica con su creatividad.

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  9. Jorge Casanova:
    En mi opinión la carta nº 4 se merece el primer puesto, ya que incluye tanto creatividad para ser un Napoleón realista adecuado a la época y con personalidad, así como contenidos en una cantidad justa y sin que parezcan añadidos a presión. Además, en su mayoría está correctamente redactada.

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  10. Diana Jiménez
    En mi opinión el que mejor está es la nº1 porque mezcla bien la información de la vida de Napoleón con la creatividad de la 1º persona

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  11. Jiacheng Lin
    En mi opinión la carta número 4 es la que mejor está redactada, me gusta ese toque de reflexión que nos produce hacia Napoleón, mediante las preguntas retóricas, y la forma en la que se expresa Napoleón en la carta.

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  12. Melany Jimenez
    Desde mi punto de vista me ha gustado la carta n°3, está muy bien redactado y la pizca de creatividad la tiene en el texto, es decir, lo que pediste está reflejado en el texto 3.

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  13. Marcos Cibriain: Me decanto por el texto 3 ya que esta muy bien redactada, lo que la hace bastante llevadera y porque trata diferentes acontecimientos

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  14. Sergio Eraso
    El tercer texto me parece el más idóneo para ganar, ya que trata de bastantes temas, está bien redactado y organizado, y es muy llevadero a la hora de leerlo, por lo que no se hace pesado.

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  15. A mí personalmente me gusta la carta 2 porque mientras la leía me ha "trasladado" a Egipto, que desde mi punto de vista era uno de los objetivos principales de estas cartas.

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  16. Iosune Celaya:
    En mi opinión la que mejor esta es la nº3 ya que esta muy bien redactada y se hace muy amena a la hora de leerla.

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  17. Iria Jimeno: yo creo que la nº 3 es la mejor, ya que me parece que mezcla términos históricos con la imaginación del autor. Ademas esta muy bien redactada.

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  18. Elena Linzoain: El que mejor esta para mi es el texto 3,porque es original y esta muy bien escrito.Me gusta mucho

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  19. Candela Marín: El que mas me gusta es el texto 1, porque muestra la parte mas sentimental de Napoleón.

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